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22
JUN
2015

Los guardianes de los coches (y de los secretos) oficiales

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El Parque Móvil del Estado celebra su ochenta aniversario con una exposición pública que comenzará el 10 de julio

Son el lugar de las confidencias al más alto nivel, despachos de emergencia de los miembros del Gobierno, testigos de reuniones secretas… Los coches oficiales son una pieza clave del engranaje de un país, aunque tras varios años de dura crisis económica se han convertido también en el paradigma del derroche del dinero público y su eliminación ha pasado a ser el caballo de batalla de más de una formación política. La realidad es que no todos los coches oficiales son iguales, ni la pulcritud en su gestión es la misma en todas las administraciones. Esto ha desdibujado la imagen del Parque Móvil del Estado, que celebra este año su ochenta aniversario y abrirá sus puertas en una exposición pública a partir del 10 de julio, tras un fuerte ajuste de vehículos y conductores, y un aumento exponencial de la eficiencia.

Quizá por su estrecho vínculo con las más altas autoridades nacionales, y su condición de primer escaparate nacional para muchas de las personalidades extranjeras que llegan a nuestro país, este organismo es un gran desconocido para la mayoría de los ciudadanos. Poco se sabe en realidad de sus funciones, o su organización, incluso de sus dependencias, en un «edificio joya» repleto de pequeñas muestras de la historia nacional, en el que se trufan tesoros dignos de un museo con la chapa y la pintura.

«La esencia del Parque Móvil no son los coches, sino las personas que trabajan aquí», destaca su director general, Miguel Ángel Cepeda. Los conductores son sin duda uno de los pilares centrales del Parque Móvil. Para poder recoger a Angela Merkel, la canciller alemana, a Durao Barroso, el expresidente de la Comisión Europea, o Anders Fogh Rasmussen, el secretario de general de la OTAN, entre otros, hay que estar hecho de una pasta especial. Son profesionales que «oyen pero no escuchan» y que casi llevan la discreción grabada en su ADN.

Esta es una de las funciones principales del Parque: atender las necesidades de movilidad de las autoridades que vienen al país, un servicio en el que la Marca España se juega mucho. Además de dar apoyo logístico en circunstancias especiales, como fue el 11-M, cuando se movilizaron todos los vehículos de la flota para llevar a los psicólogos a atender a los familiares de las víctimas, o en algunos casos de repatriación, accidentes, este organismo se encarga de coordinar los desplazamientos del presidente del Gobierno, los ministros y otros miembros del Ejecutivo.

Prohibido fumar

El coche oficial es, en realidad, una extensión del despacho, del puesto de trabajo, y muestra de ello es que está prohibido fumar en su interior. «Los conductores del parque son los primeros en velar por que el uso del coche sea estrictamente profesional y ellos mismos nos han llegado a avisar de irregularidades. Por ejemplo, hubo quien quiso llevar a sus hijos al colegio en el coche oficial. Se nos comunicó y se informó de que ese no era un uso adecuado», relata Cepeda.

Lo cierto es que el ajuste puesto en marcha en la legislatura es incuestionable. Desde el año 2012, la flota se ha reducido un 30% (de 921 vehículos a 651), y los conductores un 15% (de 1002 a 852). «Los contribuyentes pueden estar seguros de que ni un solo euro de sus impuestos se destina a un uso que no sea oficial», afirma el director general. Ricardo, el jefe del taller del Parque, con más de cincuenta años de trabajo en la casa sobre sus espaldas, también constata la austeridad con la que se trabaja en el centro. «El último vehículo que se compró fue un Ford Mondeo, en el año 2009.

Casi todos los coches en los que viajan los ministros tienen unos doce años y más de doscientos mil kilómetros». Por ejemplo, el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, utiliza ahora el mismo coche que cuando ocupó esta misma cartera con el Gobierno de José María Aznar. «Me arde la sangre cuando oigo decir que hay que acabar con el coche oficial. No saben de lo que hablan. Aquí reutilizamos los materiales al máximo y damos un servicio público», asegura este profesional que se formó en la propia escuela del Parque. «Y es el taller, que cuenta con una pequeña ITV, donde se hace posible este milagro», puntualiza Cepeda.

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