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27
MAR
2015

El posible suicidio del copiloto del avión de Germanwings puede librar a las compañías aseguradoras de pagar algunas indemnizaciones

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Brice Robin, fiscal de Marsella que investiga el caso, ha confirmado que el copiloto es el culpable del siniestro. Según esta versión, Andreas Lubitz se hizo con el control de la nave, impidió la entrada del comandante en la cabina de pilotaje y deliberadamente forzó el descenso del avión A-320, con 150 personas a bordo, hasta que se estrelló en una montaña de los Alpes franceses.

Esta confirmación complica la decisión de dirimir qué compañía debe hacerse cargo de las indemnizaciones, si Lufthansa, propietaria de Germanwings, o la compañía aseguradora Allianz Global Corporate & Specialty (y las posibles co-aseguradoras). Por una parte, la normativa europea no contempla el suicidio como una de las causas concretas de un accidente de avión. Por otra, Lufthansa podría ser responsabilizada del siniestro al no haber detectado riesgo en los exámenes psicológicos efectuados al copiloto presuntamente suicida. Lo más probable es que la compañía aseguradora se haga cargo de las indemnizaciones a los familiares de las víctimas y, en cambio, Lufthansa vea reducida la aportación de la aseguradora para compensar el coste del avión destruido.

Según informa El Periódico de Catalunya, la actual normativa expresada en el reglamento Nº 785/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo de 21 de abril del 2004, indica una serie de causas aseguradas, entre las que no figura expresamente el suicidio. El rotativo barcelonés cita textualmente la normativa. «Las compañías aéreas y operadores aéreos mencionados en el artículo 2 estarán asegurados de conformidad con el presente Reglamento en cuanto a su responsabilidad específica de aviación respecto de los pasajeros, el equipaje, la carga y terceros. Los riesgos asegurados incluirán actos de guerra, terrorismo, secuestro, actos de sabotaje, apoderamiento ilícito de aeronaves y disturbios sociales”.

Otro aspecto que puede señalar la responsabilidad de Lufthansa es el hecho de estar obligada a evaluar de forma periódica la aptitud mental de todos sus pilotos para determinar si están en condiciones de realizar su trabajo. En las últimas horas se han desatado los rumores que apuntan que Andreas Lubitz había sufrido más de un episodio de depresión en los últimos años. Matthias Gebauer, corresponsal de la revista alemana Der Spiegel, señala en un tweet que “compañeros de clase de Lubitz aseguran que éste tomó seis meses de parón en su entrenamiento como piloto en 2009 a causa del estrés”. La madre de una compañera de estudios de Lubitz ha confirmado al periódico alemán Bild Zeitung que, efectivamente, el copiloto del avión siniestrado abandonó seis meses su formación a causa de una depresión.

James Healy-Pratt, piloto y abogado especialista en temas de aviación, en declaraciones al periódico británico The Daily Telegraph, abunda en la probable responsabilidad de la compañía aérea. “Si el suicidio del copiloto es la causa del accidente, creo que la compañía aérea será señalada como responsable del pago de las indemnizaciones a los familiares de las víctimas”. Healey-Pratt afirma que «la compañía aérea es responsable de las acciones de sus pilotos” y concluye que “la horrorosa verdad es que, si finalmente se demuestra que el suicidio del piloto es la causa, entonces se tratará de una tragedia totalmente evitable».

Para Lufthansa hay otra indemnización que puede verse afectada y es la cantidad a percibir para recuperar el coste del avión destruido, ya que ésta será probablemente menor si se demuestra que el accidente ha sido causado por uno de los empleados de la aerolínea.

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